«Voces del Amphion»: un memorial efímero de la Dirección de Cultura para recordar a las víctimas de los terremotos del 24J

 


A principios de la década de 1950, Carlos Raúl Villanueva (1900-1975) viajó a París para reunirse con diversos artistas de la vanguardia europea e invitarlos a colaborar en la Ciudad Universitaria de Caracas. Durante sus visitas al taller de Henri Laurens (1885-1954), al arquitecto le llamó la atención una pequeña pieza que el artista francés había moldeado en 1937, llamada «Petit Amphion». 

Villanueva solicitó al artista francés que reprodujera la escultura a gran escala y dijo en sus propias palabras: “Pensé enseguida que aquella obra, por su contenido poético y la dinámica de sus formas, merecía ser realizada a una escala mucho mayor, que se asentaría muy bien dentro de mi arquitectura y podría ser utilizada como uno de los puntos focales de la composición de la Plaza Cubierta”; reseña Paolo Gasparini en “Obras de arte de la Ciudad Universitaria de Caracas”.

“L’Amphion” de Laurens, que da la bienvenida a quienes entran a la plaza desde Tierra de Nadie, está inspirado en el mito griego de Anfión y Zeto, hijos de Antíope y Zeus. Según la mitología, ambos construyeron fortificaciones para proteger la ciudad de Tebas. Mientras Zeto luchaba por cargar sus piedras, Amphion tocaba su lira y las piedras se deslizarán suavemente hasta volver a su lugar. Para construir una ciudad se necesita la fuerza física para limpiar el terreno (Zeto), pero solo el arte y la inteligencia (Anfión) pueden unir las piedras dispersas en una estructura coherente y ordenada.


Siete décadas más tarde, la historia de esta escultura y las razones que la trajeron a formar parte de la CUC, fueron las inspiración para la conceptualización del memorial efímero, titulado «Voces del Amphion», organizado por la Dirección de Cultura para rendir homenaje a las víctimas los devastadores terremotos que sacudieron el norte de Venezuela el pasado 24 de junio. Evento en el que participaron agrupaciones artísticas de la universidad, el humorista Laureano Márquez, la historiadora Inés Quintero y los músicos Miguel Delgado Estévez y Alfredo Naranajo; entre otros.

“Es un momento para reflexionar, compartir y amar”; “Qué Venezuela vibre en una sola voz de amor, unión, paz y sanación”; “Deseo justicia para las víctimas, paguen quienes a sabiendas hicieron viviendas ahí” y “La Guaira es que resurgirán” fueron algunos de los mensajes que dejaron los asistentes al memorial, después de pasar frente a “L’Amphion” de Laurens y entrar en Tierra Nadie, palabras colgadas que conformaron la instalación “Trapitos al sol”, pieza inspirada en el ritual japonés Tanabata, que invita a sacar “lo que tenemos dentro”. 

Tras las palabras de bienvenida del rector de la UCV, Víctor Rago, y de la directora de Cultura, Morella Alvarado, a las 5:20 p.m. Carmen Ortiz, directora de Danza Contemporánea de Expresión Tradicional Venezolana La Trapatiesta, inició el memorial con Mandala de los cuatro elementos, mientras entraba en escena unas cornetas amplificaban fragmentos de “Hombres en tiempos de oscuridad”, libro de ensayos biográficos de la filósofa política Hannah Arendt, publicado en 1968.


“Que aun en los tiempos más oscuros tenemos el derecho a esperar cierta iluminación, y que dicha iluminación puede provenir menos de las teorías y conceptos que de la luz incierta, titilante y a menudo débil que algunos hombres y mujeres reflejarán en sus trabajos y sus vidas bajo casi cualquier circunstancia y sobre la época que les tocó vivir en la tierra”.

La segunda intervención fue de Juventudes Culturales de la UCV, que entregó una sentida versión del poema lírico Anima Christi, bajo la dirección de Alfredo Bonilla. Ejecución que conmovió hasta las lágrimas a muchos de los presentes. Entre el público se encontraban la secretaria de la UCV, Corina Aristimuño; el director del Goethe-Institut Venezuela, Thomas Schaumberg; el director de orquestas Alfredo Rugeles; la arquitecta Paulina Villanueva; y el director de Ventana Danubio, Andrés Kerese.


“Y hoy cuando todo tiembla, cuando el polvo aún no se ha sentado, cuando el dolor es todavía muy fresco, quiero que sepa que su legado está intacto. En la universidad que usted dirigió sigue en pie. Y no me refiero a los edificios, me refiero a lo que usted realmente fundó. Una comunidad de hombres y mujeres justos, dispuestos a darlo todo por los demás. ‘Solo el pueblo salva al pueblo’, dice una frase atribuida a Antonio Machado. Y el pueblo hoy tiene el nombre de la Universidad Central de Venezuela. Es un buen momento para estar orgullosos de ser ucevistas. Somos, estamos y seguiremos, porque el mundo es del hombre justo. Y nosotros, doctor Vargas, estamos tratando de serlo”.

Pasadas las 5:30 p.m., las voces de José Gregorio Franquiz, Stephanie Cardone, Antonio Cuevas, Ocarina Castillo, Roma Rappa, Gladys Seco y Diego Barbosa le dieron cauce a la palabra escrita mediante la lectura de cartas y poemas. Entre las lecturas destacaron la Carta a José María Vargas, escrita por Nashla Báez; Todavía había un poema, de Juan Requesens; y la pieza Mientras tanto y por si acaso, de la autoría de la propia Ocarina Castillo. Cada lectura fue amenizada con la bandola de la directora de la Estudiantina Universitaria, Yolanda Aranguren. 


Tras el devastador doble sismo que sacudió a Venezuela el 24 de junio de 2026, la UCV activó diversas medidas institucionales y de voluntariado para responder a la emergencia nacional y atender a la ciudadanía. Mientras la sede de la Federación de Centros Universitarios (FCU) y la Plaza del Rectorado se transformaron en el principal epicentro de acopio de Caracas, recibiendo alimentos, agua, medicinas y enseres. 

“Cuando las palabras resultan esquivas para darnos consuelo, la memoria musical viene a nuestro auxilio. Nos susurran aquellas viejas melodías que nos acarician y nos hacen respirar mejor (...) Hoy, ante esta situación que estamos viviendo, recurrimos al poder sanador de la madre música para que los dolores que tenemos un mes viviendo nos permita respirar mejor, nos permita nos permita sentir la paz que necesitamos todos los venezolanos”, con esta introducción de el maestro Miguel Delgado Estévez, comenzó el bloque musical de la velada.


La jefa de la División de Artes Musicales de la UCV y cantante Dayana Hernández, el mandolinista Andrés Rivero y el vibrafonista Alfredo Naranjo acompañaron a Delgado Estévez en la interpretación de los temas Pueblos Tristes, de Otilio Galíndez y Tiempo de Esperanza, de Henry Martínez.

Pueblos tristes, senderos sin sol,
¿dónde van las sombras de los que se fueron?
Qué de historias, qué de penas,
qué de lágrimas me dice...

Luego el humorista Laureano Márquez presentó una adaptación de su espectáculo El Miedo, titulada para la ocasión «El miedo y los tiempos que corren», abordando desde la perspicacia y la empatía las emociones de los días posteriores al desastre.


El cierre del memorial reunió en un solo canto a Juventudes Culturales, el Coro de Conciertos y el Orfeón Universitario, quienes interpretaron magistralmente el Ave Verum Corpus, la emotiva Adiós Maripositas y el Himno Universitario, retumbando en los espacios de la Ciudad Universitaria.

A dos meses de los terremotos que sacudieron la región norte de Venezuela este 2026, la ciudadanía sigue apelando al mito griego de Anfión y Zeto, buscando justicia y aportando al resurgir; y la UCV trabajando en más programas y espacios para la reconstrucción. 









Fotos: Juan Pablo Pérez