El arte como refugio: la UCV honra a las víctimas de los sismos con el memorial efímero «Voces del Amphion»


 A un mes de los devastadores terremotos que sacudieron el norte de Venezuela el pasado 24 de junio, el espacio emblemático de Tierra de Nadie, en la Ciudad Universitaria de Caracas (CUC), se convirtió en el escenario de un emotivo encuentro. La Dirección de Cultura de la UCV ofreció este viernes 24 de julio el memorial efímero «Voces del Amphion», un homenaje multidisciplinario cargado de arte, memoria y esperanza; en el que participaron varias agrupaciones de la universidad, el humorista Laureano Márquez, la historiadora Inés Quintero y los músicos Miguel Delgado Estévez y Alfredo Naranajo; entre otros.

La jornada inició a las 5:00 p.m., con las palabras de apertura de la directora de Cultura, Morella Alvarado, y del rector de la UCV, Víctor Rago, quienes destacaron la resiliencia ciudadana y la responsabilidad histórica de la universidad frente a las adversidades del país. También agradecieron a todos los artistas e instituciones que aportaron a la actividad; como el  Goethe-Institut Venezuela, el Centro Cultural de Arte Moderno y el exdiputado a la Asamblea Nacional Juan Requesens. 


“La universidad está con sus ucevistas fallecidos, con los ucevistas sobrevivientes y con todos los que hemos tenido la suerte de no vernos lesionados, afectados severamente por la furia de la naturaleza. Estamos aquí para decirles que pueden contar con nosotros. Nos vamos a normalizar. Tampoco normalizarse significa restaurar el pasado. Es una normalidad por construirse, es una nueva capacidad para cumplir con las tareas o las funciones que a la universidad le corresponden, sin abandonar el compromiso humanitario, la solidaridad cercana, el sentimiento compartido. Muchas gracias a todos por venir, muchas gracias a la Dirección de Cultura por organizar este encuentro”, expresó el rector. 

Tras las intervenciones de las autoridades, la agrupación Danza Contemporánea de Expresión Tradicional Venezolana La Trapatiesta, encabezada por la coreógrafa Carmen Ortiz y el músico Víctor Silva, conmovió a los presentes con la interpretación de la pieza "Mandala de los cuatro elementos", en la que invitó a personas del público asistente a ser guardianes del fuego.


La segunda intervención fue de Juventudes Culturales de la UCV, que entregó una sentida versión del "Anima Christi", bajo la dirección de Alfredo Bonilla. Ejecución que conmovió hasta las lágrimas a muchos de los presentes. Entre el público se encontraban la secretaria de la UCV, Corina Aristimuño; el director del Goethe-Institut Venezuela, Thomas Schaumberg; el director de orquestas Alfredo Rugeles; la arquitecta Paulina Villanueva; y el director de Ventana Danubio, Andrés Kerese.

El componente reflexivo e histórico estuvo a cargo de la historiadora Inés Quintero, quien ofreció un recorrido por los sismos que han marcado la memoria colectiva de Caracas a lo largo de los siglos, recordando la capacidad de la ciudad para levantarse tras cada catástrofe.


Pasadas las 5:30 p.m., las voces de José Gregorio Franquiz, Stephanie Cardone, Antonio Cuevas, Ocarina Castillo, Roma Rappa, Gladys Seco y Diego Barbosa le dieron cauce a la palabra escrita mediante la lectura de cartas y poemas. Entre las lecturas destacaron "Todavía había un poema", de Juan Requesens; la "Carta a José María Vargas", escrita por Nashla Báez; y la pieza "Mientras tanto y por si acaso", de la autoría de la propia Ocarina Castillo. Cada lectura fue amenizada con la bandola de la directora de la Estudiantina Universitaria, Yolanda Aranguren. 

La música tomó el protagonismo cuando el maestro Miguel Delgado Estévez ofreció unas breves reflexiones tituladas "El poder de la música cuando todo se desmorona". Acto seguido, junto a la jefa de la División de Artes Musicales de la UCV y cantante Dayana Hernández, el mandolinista Andrés Rivero y el vibrafonista Alfredo Naranjo; interpretaron los temas "Pueblos Tristes" y "Tiempo de Esperanza"; envolviendo a la audiencia en una atmósfera de introspección.


El toque de alivio y catarsis colectiva llegó de la mano del humorista Laureano Márquez, quien presentó una adaptación de su espectáculo "El Miedo", titulada para la ocasión "El miedo y los tiempos que corren", abordando desde la perspicacia y la empatía las emociones de los días posteriores al desastre.

El cierre del memorial reunió en un solo canto a Juventudes Culturales, el Coro de Conciertos y el Orfeón Universitario, quienes interpretaron magistralmente el "Ave Verum Corpus", la emotiva "Adiós Maripositas" y el "Himno Universitario", retumbando en los espacios de la Ciudad Universitaria.

Durante toda la actividad, los asistentes pudieron contemplar e intervenir la obra "Corazón en blanco”, del artista Miguel Martínez Sánchez (MarSan), instalada en el lugar como un símbolo de luto, lienzo limpio y reconstrucción afectiva para el país.










Fotos: Juan Pablo Pérez