Sesenta y siete años atrás, la Estudiantina Universitaria se presentó por primera vez en el escenario de la Sala de Conciertos de la Universidad Central de Venezuela. La joven agrupación dirigida por el maestro Teófilo León solo necesitó una única pieza para destacar en el Primer Festival Interuniversitario de la Juventud, se trataba de “Endrina”, un bambuco larense obra del maestro Napoleón Lucena, que el público pidió que se repitiera tres veces. Más de seis décadas después, la Estudiantina volvió a tocarla en el mismo espacio que la vio nacer.En la Estudiantina Universitaria hay una ausencia de rostros jóvenes, la mayoría de estos muestran el paso del tiempo. Sus ojos están cargados de sabiduría y disciplina, pero también de amor por la cultura, por el arte que crean con sus manos. Son 13 los que se sientan en semicírculo en este escenario, sosteniendo la madera pulida de los instrumentos construidos por el luthier Ramón Blanco, se trata de siete mandolinas, un contrabajo, dos cuatros, dos guitarras y una única mandola. Entre ellos solo destaca un muchacho, una promesa que parece ser el solitario atisbo de un relevo.
El pasado 20 de mayo, la agrupación celebró sus 67 años de historia con un recital en la Sala de Conciertos del Complejo Aula Magna. El encuentro también fue parte de la programación de los Miércoles Culturales.
Fundada en 1959 por Teófilo León es el grupo de mandolinas más longevo en el país. Está inspirada en las tunas y rondallas europeas -se diferencia de estás porque tocan sentados y leyendo partituras. Ha realizado innumerables presentaciones en las más importantes salas nacionales e internacionales. Cuenta con nueve producciones discográficas.
Carla Acosta, Laura Rada, Pedro Plazola, José Alberto Mondragón, Solselene Alarme, Dulce de Gouveia, Keyla Vargas, Giovanni Pino, Orlando Gámez, Gabriel Morales, Yeritzon Cardozo, Ulises García, Jesús Chacón y Jesús Torres conforman actualmente el grupo musical.
La Estudiantina toca casi con devoción a una audiencia que entre risas y aplausos que se alargan demuestra que la seguirían a cualquier lado; son familia, amigos, amantes del arte que claramente acompañan a esta orquesta de mandolinas desde sus cimientos. La directora, Yolanda Aranguren, no duda en hacer una pausa durante la presentación para señalarlos, para nombrarlos, para agradecerles por su lealtad.
Yolanda Aranguren, directora de la Estudiantina Universitaria
—El mayor reto es poder hacer llegar el trabajo de la Estudiantina a todos los jóvenes dentro y fuera del recinto universitario para que lo conozcan, aprendan a quererlo y poder incorporarlos como la generación de relevo que seguirá contribuyendo a la trascendencia de este trabajo —expresa más adelante con seguridad la maestra Yolanda.
Cuando por fin llega el momento de anunciar "Endrina", a la directora le cuesta contener el sentimiento de nostalgia al saber que volverá a llenar la Sala de Conciertos con la melodía que presentó a la Estudiantina Universitaria ante el mundo. Con lágrimas desbordadas, la maestra asiente a su grupo que empieza a tocar con destreza el bambuco, mientras el público hace un silencio expectante ante una pieza que transmite orgullo cultural y tradición viva venezolana.
Orlando Gámez, directores artístico de la Estudiantina (derecha)
La agrupación tampoco deja pasar la oportunidad de rendir homenaje al maestro Antonio Khan, pilar fundamental de las cuerdas venezolanas que también dejó su impronta como arreglista de la institución, quien falleció pocos días antes del concierto. De esta forma, con la versión que inmortalizó el maestro Khan, la pieza italiana "Nel blu dipinto di blu" también forma parte del repertorio musical.
El final de la velada remonta a aquella primera vez de 1959, con un grupo de espectadores que no se quiere ir, que pide un último rasgueo de cuerdas. Y con ganas de complacer a su audiencia, la maestra Yolanda acepta:
—Pero con una condición —dice sonriendo ampliamente —, que me acompañen en esta última canción. Ni siquiera les tengo que decir cuál es.

Cuando empieza a sonar "Alma llanera" un público entusiasmado se une a la agrupación cantando al unísono, con orgullo por la cultura y por el patrimonio vivo que es esta orquesta. Así, la Estudiantina Universitaria termina la tarde demostrando que sigue siendo un instrumento único, una joya ucevista que no debe quedarse aislada en la memoria de sus miembros más antiguos.
Colaboración AnaMaría Díaz
Fotos: Juan Pablo Pérez