En el piso 10 del edificio de la Biblioteca Central de la Universidad Central de Venezuela se resguarda un tesoro patrimonial que corre el riesgo de desaparecer debido al paso del tiempo. Se trata de la Cintoteca, un espacio que se ha convertido en el proyecto bandera de la actual administración de la Dirección de Cultura de la UCV, cuyo propósito principal es rescatar, preservar y migrar a formatos digitales el registro audiovisual de la institución.
La Cintoteca nació con el fin de agrupar todo el material grabado en cintas analógicas durante los eventos académicos, científicos y culturales celebrados en el Aula Magna y otros espacios universitarios. Aunque desde hace aproximadamente una década se dejó de utilizar este formato físico para dar paso a las tecnologías digitales modernas, las cintas siguen existiendo. El archivo es una línea de tiempo viva; la cinta más antigua data de 1958 y las últimas rondan los años 2000 y 2001.
El licenciado Carlos Martínez, quien asumió la responsabilidad de liderar este proyecto en el año 2023, destaca que el contenido de estas cintas es invaluable. “Por el Aula Magna pasaron figuras de la literatura de la talla de Julio Cortázar, Pablo Neruda y Alejo Carpentier”, comenta Martínez, al tiempo que resalta la existencia de conferencias médicas y de otras disciplinas científicas de enorme valor histórico.
Sin embargo, el primer gran reto ha sido de carácter administrativo, ya que se está realizando una revisión exhaustiva de los inventarios del pasado debido a que carecían de la rigurosidad técnica necesaria. Afortunadamente, este diagnóstico ha permitido descubrir un importante volumen de material que no estaba registrado, sin que se reporten pérdidas hasta el momento.
El verdadero obstáculo, no obstante, es el tecnológico. Más del 80% de las casi 11.000 cintas del archivo se encuentra en formato de audio Reel. Aunque la Cintoteca posee computación avanzada para la edición y digitalización, los reproductores analógicos antiguos sufren fallas por desuso y la consecución de repuestos es sumamente difícil.
Además, el factor tiempo juega en contra. Cada cinta debe ser reproducida en tiempo real para su captura. Martínez calcula que el proceso demandará al menos 11.000 horas de reproducción pura, a lo que debe sumarse la pre y postproducción. El balance es contundente: el proyecto requerirá algo más de cinco años de trabajo continuo, cumpliendo jornadas de ocho horas diarias de lunes a viernes, lo que se traduce en “cero agostos, cero diciembres y cero carnavales” de descanso para el equipo.
A pesar de las dificultades, la visión de la Cintoteca ha evolucionado. Lo que comenzó como un plan de emergencia para salvar el material analógico se transformará en una plataforma de acceso público. Las expectativas apuntan a integrar todo este acervo digitalizado al catálogo general de la Biblioteca Central. De este modo, cualquier miembro de la comunidad ucevista o el público general podrá acceder y consultar décadas de historia y conocimiento con un solo clic desde la página web de la Dirección de Cultura.
Colaboración: Yamnay Gómez
Fotos: Juan Pablo Pérez
Fotos: Juan Pablo Pérez



