La tarde del sábado 20 de junio se llevó a cabo en la Sala de Conciertos la primera edición -en la UCV- del “El eco de un beso: la polifonía vocal en el bolero”, espectáculo musical dirigido por Miguel Issa y protagonizado por la Cantoría Universitaria Simón Bolívar junto con el trío de Jesús Ponce, Gabriel Brito y Julio León. Un viaje musical de más de hora y media por los mejores temas del género musical nacido en latinoamérica, que le canta a la nostalgia, el romance y el despecho.
El evento fue una coproducción de la Dirección de Cultura, encabezada por Morella Alvarado Miquilena.
“Buenas tardes, sobrevivientes del romanticismo y náufragos del sentimiento. Bienvenidos a esta cita con el único analgésico que no requiere receta médica. No daña el hígado, aunque a veces se acompaña de un trago cerca, y alivia de las penas del amor (...) Comenzaremos con la nostalgia de Cuba, después pasaremos por el romanticismo de México, para luego llegar a esa joya venezolana que nos enseña que en la distancia lo primero que se canta es la esperanza”, explicó Zaíra Arévalo, moderadora de la cita; y quien inició el recital interpretando “Amor”, pieza de Ricardo López Méndez.
La Cantoría Universitaria Simón Bolívar es una de las agrupaciones musicales más prestigiosas y queridas de la Universidad Simón Bolívar (USB), específicamente nacida en su sede del Litoral (en La Guaira), en 1977. A lo largo de casi cinco décadas, esta agrupación ha sido un pilar fundamental en la difusión de la música coral venezolana y latinoamericana.
“En días así”; “Los dos”; “Contigo en la distancia”; y “Desesperanza” fueron los primeros temas interpretados, y que comenzaron a mover al público: “Te amo, mami”, gritó un niño. Minutos más tarde, desde la décima fila auparon, “Viva el bolero. Bravo, bravo”.
El bolero es el género musical del despecho por excelencia en América Latina. Nació en Cuba a finales del siglo XIX (se considera a "Tristezas" de Pepe Sánchez, escrita en 1883, como el primer bolero), pero se convirtió en un fenómeno continental cuando llegó a México y se mezcló con su cultura cinematográfica y musical. En 2023, fue inscrito en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.
“Mi puerto cabello”; “En mi viejo San Juan”; “Quisqueya”; e “Y sin embargo te quiero”, tema interpretado por la cantante Sofía Espinoza, conformaron el segundo set de la velada.
“Cantar boleros en una coral es un acto de democracia pura. Aquí respetamos el papel del solista, que lleva el peso protagónico del drama. Y entonces, los demás le hacemos el colchón armónico”, explicó Arévalo antes de comenzar el tercer bloque, iniciado con “Cuando vuelva a tu lado”, tema compuesto por la mexicana María Grever.
Le siguieron “Dulce embeleso”; "La ausencia"; "Pena"; "Alma mía", “Bésame mucho”, este último interpretado por la cantante Sofía Villegas.
“Nos despedimos esperando que estas crónicas de un despecho armonizado les haya curado la mente. Porque, como dice el poema, para el que el médico no tiene la cura, el bolero tiene la partitura”, aseguró la moderadora de la cita al anunciar el último espacio del recital, en el que se ejecutaron las piezas "La gloria eres tú"; "Las perlas de tu boca"; "Demasiado tarde"; "Piel canela”; y "Lágrimas negras".
“El eco de un beso: la polifonía vocal en el bolero” -que contó con la participación del guitarrista Ramón Enrique Barón- cerró su paso por la UCV con “Venganza” y “Castigo”; y con un público que terminó de pie aplaudiendo, cantando y asegurando desde la tribuna que: “¡Recordar es vivir!”.


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