En los sótanos del Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, el Teatro y Títeres Cantalicio, fundado en 1964 por el profesor Felipe Rivas y nombrado en honor al humorista Vinicio "Cantalicio" González, celebra 62 años como patrimonio artístico nacional. Desde hace años esta agrupación, la más antigua de títeres en Venezuela, ha impulsado talleres de montaje abiertos a personas sin conocimiento previo. El año pasado trabajaron la técnica guiñol, con el montaje "Historias para Contar". Este año 2026 apostaron por la técnica "mope o bocón", conocida mundialmente como muppet, que es la misma de los títeres televisivos.
Es así, que el taller, dirigido por su director Rodney Pérez, se realiza los días lunes y miércoles de 2 a 4 de la tarde. Actualmente participan entre 25 y 27 personas: estudiantes, egresados, jubilados y público general. Pérez, señala que el único requisito para entrar en el taller, es “el deseo genuino por aprender" junto con el compromiso y disciplina. El proceso abarca el diseño, elaboración donde ahí mismo los asistentes manejan cemento de contacto para pegar piezas, manipulación y dramaturgia.
Durante nuestra visita al taller, interrogamos a dos jóvenes participantes. Ana María, de 20 años, quien estudia tercer semestre en la escuela de artes en la UCV y asiste a las clases para seguir aprendiendo y poner en práctica sus habilidades con las manualidades. Por su parte, Inaid Mata, de 19 años, cursa primer semestre de Artes en la misma casa de estudios, conoció el taller por Instagram y su motivo principal es el aprendizaje: "quién sabe si en algún momento me dedicaré a esto". Ambas reflejan el espíritu del taller: formar desde cero y sembrar futuros titiriteros.
Es así, primera etapa culmina en junio de este mismo año, con una exposición abierta al público. En octubre, en el marco del aniversario de Cantalicio, se realizará la muestra final con un montaje colectivo. Cantalicio demuestra que, después de seis décadas, el títere sigue vivo, se reinventa y, sobre todo, se hace en comunidad.

