La tarde del 21 de mayo, Tierra de Nadie volvió a llenarse de cantos, cuatros y décimas. Entre flores, banderines de colores y el sonido de las fulías, la agrupación La Trapatiesta celebró el tradicional Velorio de la Cruz de Mayo en la Universidad Central de Venezuela, una manifestación cultural que desde hace décadas forma parte de la vida universitaria y que continúa reuniendo a estudiantes, profesores y trabajadores alrededor de la música y la tradición popular venezolana.
La actividad comenzó con un rezo frente a la cruz adornada y, posteriormente, la agrupación Juventudes Culturales de la UCV interpretó la fulía Santísima Cruz de Mayo, dando inicio formal a la celebración. La profesora Carmen Ortiz, directora de La Trapatiesta y fundadora de la agrupación en la década de los noventa, explicó a los asistentes el significado de cada momento del velorio. “Lo tradicional es que después del rezo venga la fulía, luego las peticiones y los agradecimientos a la Cruz de Mayo”, comentó.
Ortiz recordó además cómo eran las celebraciones años atrás dentro de la universidad. “Antes podíamos amanecer en la universidad. Lástima que ya no se puede”, expresó con nostalgia. Desde hace dos años, la profesora trabaja en la recuperación de La Trapatiesta y en el rescate de estas manifestaciones culturales dentro de la UCV.
Una tradición reinterpretada desde la universidad
A diferencia de otros velorios de Cruz de Mayo celebrados en distintas regiones del país, la propuesta de La Trapatiesta incorpora una visión más libre y contemporánea de la tradición. “Nosotros nos acercamos a la tradición y proponemos nuevas cosas, de eso se trata La Trapatiesta”, afirmó Carmen Ortiz.
Luego de las peticiones y agradecimientos realizados por parte del público, los músicos interpretaron canciones como Reloj que marca la hora y Usted me va a perdonar. Más adelante llegó el turno de las décimas, en las que cultores y músicos improvisaron versos dedicados a la cruz, manteniendo viva una de las expresiones poéticas más representativas de esta celebración. Las fulías continuaron acompañando la jornada mientras algunos asistentes cantaban, aplaudían y seguían el ritmo de la música.
Oriana Ripley, integrante de La Trapatiesta, explicó que la agrupación busca proyectar la tradición venezolana dentro del espacio universitario desde una perspectiva contemporánea. Señaló que, aunque La Trapatiesta es una agrupación de danza contemporánea con expresión tradicional, la Cruz de Mayo no suele bailarse en la mayoría de las regiones del país, salvo en ciertas condiciones rituales específicas, por ejemplo, con la cruz tapada o volteada.
“La gente lo disfruta más desde lo cultural; es un velorio donde nadie llora, la gente canta, toca y comparte hasta la madrugada”, comentó. También destacó la importancia de acercar estas expresiones a las nuevas generaciones y adaptarlas al contexto urbano sin perder su esencia.





