Sergio Marcano: El cine es un arte para fomentar y ofrecer pistas en la configuración de la identidad cultural nacional

 


Este 28 de enero se celebra el Día Nacional del Cine Venezolano en conmemoración de la primera proyección pública de películas nacionales en 1897: “Célebre especialista sacando muelas en el Gran Hotel Europa” y “Muchachas bañándose en la laguna de Maracaibo”, atribuidas a Manuel Trujillo Durán. En estos 129 años de historia ha tenido momentos de gran brillo artístico, atravesado varias crisis económicas, y una constante búsqueda de la identidad nacional.

La Sala de Conciertos es una de las salas de proyección cinematográfica más longevas de la ciudad de Caracas y de Venezuela; también el Cine Club de la UCV, actualmente bajo la dirección de Sergio Marcano, promotor cultural; ambos espacios dedicados a la difusión y promoción de las producciones cinematográficas con sello venezolano.

Cultural al Día UCV conversó con Marcano, también realizador (“La Edad de Oro del Cine Venezolano 70 & 80”) sobre la formación en Cine de La casa que vence la sombra; las propuestas del Cine Club UCV para este 2026; y su análisis de la industria y cinematografía local realizada en lo que va del siglo XXI.


- ¿Qué diferencia al Cine Club de la UCV de otros en la universidad y en Caracas?

-Al estar enclavado en un entorno universitario, el Cine Club de la UCV está concebido para ser una actividad de formación académica, en la cuál se invita, función a función, a evocar la reflexión y el pensamiento crítico; esto por supuesto sin dejar de lado el entretenimiento. 

“Es un espacio para proyectar y discutir cine de todas las épocas, nacionalidades, autores y géneros; haciendo especial énfasis en el apoyo y la difusión del cine venezolano (cortometrajes, largometrajes) tanto documentales, como de ficción, hecho tanto por estudiantes como por creadores más experimentados”.

- ¿Qué tiene programado el Cine Club de la UCV para el primer cuatrimestre de 2026?

-Este semestre lo hemos programado con películas muy diversas, aspiramos poder proyectar; cine antibélico, comedias románticas, dramas, cine LGBT+, animación de diferentes países (Italia, Francia, Japón) y algunos cortometrajes y largometrajes nacionales (tanto de ficción como documental) haciendo énfasis en trabajos que fueron realizados con muy bajo (o ningún) presupuesto. 

“También tenemos pensado realizar varios conversatorios con distintos realizadores del cine nacional para hablar de sus experiencias creativas en nuestro contexto económico”.


- ¿Cuál ha sido su aporte al Cine Club UCV o que lo distingue de gestiones anteriores? 

-Yo puedo hablar con propiedad de al menos tres gestiones, la de María Elena Herrera (de la que fui pasante cuando era estudiante), la de Alí Quintero, mi predecesor y la que llevo yo.

“La gestión de María Elena Herrera se caracterizó por su apoyo irrestricto a los movimientos cineclubistas que había en ese momento en la universidad, así como al cine nacional. Herrera hizo posible el financiamiento de varios viajes en los que la Coordinadora de Cine Clubes salió del campus universitario a proyectar cine venezolano en Lara, Sucre y en Mérida, así como también apoyó a este organismo estudiantil para ir a Cuba a proyectar cine en diferentes poblaciones de la Habana, esto durante el Festival de la Juventud y los estudiantes (1997)”.

“La gestión de Alí Quintero se caracterizó por la proyección de cine de distintas embajadas, así como el apoyo a los festivales de cine más importantes de aquellos años, como el Festival de Cine Español, el Festival de Cine Francés, que en ese momento invertían grandes cantidades de dinero en traer a los actores y directores de las películas a ser proyectadas en el país; lo que permitió la visita al campus universitario de diferentes celebridades cinematográficas, como los directores españoles Ventura Pons, Juanma Bajo Ulloa, Ignacio Ferreras, entre muchos otros”. 

“Yo entro a trabajar a la Dirección de Cultura en el año 2018.  Y desde ese momento para acá, a pesar de la compleja crisis política, económica y social, caracterizada por paros universitarios y protestas por los bajos salarios, etc., hemos procurado mantener las proyecciones de cine en el campus universitario, y haciendo esa labor hemos proyectado películas de las más variadas vanguardias estéticas, que en la mayoría de los casos, nunca habían sido proyectadas en Venezuela”. 

Organizamos el 1er Festival de Cine LGBT+ Iberoamericano; la muestra de Cortometrajes Estudiantiles de la Escuela de Artes de la UCV, evento que ha contado con un masivo apoyo estudiantil; también diferentes investigaciones cinematográficas; retomamos la coproducción de cine venezolano, con el documental “El Maravilloso Agave Cocuy” de Héctor Puche (estrenado el año 2024 en la Sala de Conciertos); y hemos colaborado con la división de Artes Escénicas, realizando varias cápsulas de videos de diferentes eventos”.

“En el futuro próximo tenemos la ambición de emprender la realización de un seriado de documentales acerca de la historia de las diferentes agrupaciones (teatrales y musicales) de la Dirección de Cultura, así como también un largometraje que dé a conocer la historia y la importancia de la Dirección de Cultura en el ámbito nacional”. 


-¿Qué diferencia los estudios de Cine en la UCV de otras universidades e instituciones del país?


La escuela de Artes es la primera escuela venezolana en ofrecer una licenciatura en el área cinematográfica; la pionera de los estudios cinematográficos universitarios de Venezuela. En ella (desde 1978) sus estudiantes pasan los primeros seis semestres conociendo las diferentes vanguardias artísticas de la historia del arte y luego se especializan durante cuatro semestres en el área Cinematográfica. La mención de cine permite a los estudiantes adentrarse en tanto en el estudio del análisis fílmico como en la realización audiovisual, con ejercicios prácticos y la realización de cortometrajes (de ficción o documental), esta, diría yo, es la característica central que la diferencia de otras casas de estudio”.


- Este 28 de enero se conmemora el Día Nacional del Cine Venezolano, ¿Cuál es su valoración del cine venezolano, en especial de lo que se ha producido los últimos 25 años?, ¿qué lo distingue de otras industrias de la región? 


-El cine es un arte con valor estratégico para crear, fomentar y ofrecer pistas en la configuración de la identidad cultural nacional de las sociedades que lo producen.


“De estos 25 años es importante mencionar la creación de la Villa del Cine, una productora de cine estatal, también vale la pena resaltar el ímpetu de las primeras películas de muchos realizadores nacionales, así como la realización de mucho cine independiente, películas que fueron financiadas sin recursos económicos del Estado; y hay que celebrar el nacimiento de varias escuelas de enseñanza cinematográfica.


“En lo que respecta al Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC) es una época con muchos altibajos, porque, así como hubo años de bonanza para financiar muchos proyectos también hubo años de una fuerte crisis en la que no hubo recursos para financiar ninguna película. Es una época marcada por el cierre de distintas productoras, así como por la migración de muchos de nuestros profesionales del cine a otras fronteras”.


“No creo que debamos compararnos con otras cinematografías de la región, salvo las de Cuba (que produjeron seis películas en 2025), Nicaragua (no tuvo producción en 2025) y Haití (dos películas en 2025), porque son las únicas naciones que tienen crisis económicas parecidas a la que padece la sociedad venezolana (cuatro películas en 2025)”. 


“Las propuestas de los realizadores venezolanos en estos años han sido muy diversas, como lo es la misma esencia de nuestra identidad social. Considero que se han filmado películas muy valiosas, pero pienso que nuestros cineastas y realizadores, aún tienen mucho camino por recorrer en el futuro, muchos retos narrativos, dramáticos y estéticos que explorar en el cine de los años por venir”.


Ejercicios que sólo podrán ser realizados y apreciados cabalmente por nuestro pueblo, luego de una verdadera recuperación económica nacional.



- A su juicio, ¿Cuáles películas nacionales considera debe conocer o ver todo venezolano? 


Los venezolanos deberíamos ver todo el cine venezolano posible, simplemente porque nos pertenece culturalmente y deberíamos apoyarlo del mismo modo en que apoyamos a nuestros equipos de béisbol o de fútbol.

 

Ya de modo personal y específico, yo creo que hay algunas películas venezolanas excepcionales, que, por la originalidad de sus argumentos, la inteligencia de sus guiones, por la naturalidad de sus actuaciones y por el sólido trabajo realizado por sus directores merecen particular atención, a saber:   


De ficción: “Canción Mansa para un pueblo Bravo” (1976) de Giancarlo Carrer; “Soy un Delincuente” (1976) y “Los Criminales (1982) de Clemente de la Cerda; “La empresa perdona un momento de locura” (1977) de Mauricio Walerstein; “La Gata Borracha” (1983) de Román Chalbaud; “Adiós Miami” (1984) de Antonio Llerandi; “Macho y hembra” (1985) de Mauricio Walerstein; “Disparen a Matar” (1990) de Carlos Azpúrua; “Jericó” (1991) de Luis Alberto Lamata; y “La familia” (2017) de Gustavo Rondón.


En cuanto a los documentales: “Séptimo Paralelo” (1962) de Elia Marcelli; “Pozo Muerto” (1967) de Carlos Rebolledo; “Basta” (1969) y “Caracas 2 o 3 cosas”  (1969) de Ugo Ulive; “El Domador” (1978) de Joaquín Cortés; “Leo Matiz en Caracas” (2004) de Alejandra Szeplaki”; y “Érase una vez en Venezuela” (2020) de Anabel Rodriguez Rios.


“Películas que, en ninguno de los casos, dejará indiferente a sus espectadores”.


Para conocer la programación del Cine Club UCV este 2026, atentos a su cuenta en Instagram @cineclubucv y a las de la Dirección de Cultura @culturaucv